Nació una noche de San Juan, tumbado en la arena, al caer en la cuenta de que algunas estrellas que vemos ya no existen y su luz sigue llegando. De esa idea sale una canción de amor en clave cósmica: qué hacemos con la luz que llega tarde.
Discografía
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Mi primer rock, y va de decir basta. De no conformarme más con el casi, con medias verdades y cariño a ratos, y de elegirme a mí aunque duela.
Una canción corta y tranquila sobre un momento en el que no pasa nada y, aun así, algo se coloca en su sitio. Y decides que es justo ahí donde quieres quedarte.
Un dueto con Gemma Isasi sobre la cosa menos épica del mundo: un día normal hecho a medias. Una nota en la nevera que pone 'plan de hoy', la compra en la tienda de la esquina, y la idea de que querer bien es, sobre todo, lo de siempre pero juntos.
Sexta canción con Gemma Isasi, con letra y voz suyas: un amor que ardió en secreto y se marchó justo cuando ella pidió la verdad. Tres inviernos después, lo que reclama ya no es a él, sino el amor que merece encontrar.
Una canción que le escribí a mi padre cuando ya no estaba para escucharla. No es un adiós. Es decirle en voz alta lo que no siempre le dije a tiempo.
Una canción de Navidad que sí cuenta una historia: alguien que, en Nochebuena, se atreve a llamar a la puerta de quien quiere sin saber si le van a abrir. Letra y voz de Gemma Isasi; la música, mía.
Cuarta canción con Gemma Isasi, y la más de ahora mismo: va de enamorarse a través de una pantalla. Una foto, un beso a medianoche, y la duda de si al otro lado sienten lo mismo.
Tercera canción con Gemma Isasi, y la más desnuda de las tres. La letra y la voz son suyas, y hablan de convivir con la ansiedad. No busca consuelo ni soluciones. Le basta con que alguien escuche.
Venía de un disco de baladas y tenía ganas de salir a bailar, y de hacerlo en casa. Un nu-disco en valenciano sobre una noche de verano en Gandia, donde la ciudad y una persona acaban siendo lo mismo.
Álbum que explora el amor, la memoria y el paso del tiempo desde una mirada íntima y emocional.
La segunda canción que hago con Gemma Isasi, y otra vez la letra y la voz son suyas. Un amor que solo existe con los ojos cerrados, y un mar que sirve para dejarlo ir.
Esta canción no es del todo mía: la letra y la voz son de Gemma Isasi, un homenaje a una hermana que se fue demasiado pronto. Yo puse la música alrededor de sus palabras.
No es una canción sobre desaparecer, es sobre convertirte en parte de algo que sigue existiendo. Aquí, morir no es lo contrario de seguir.
El título ya lo dice: algo que quema pero no pesa. Esta es de las canciones donde intento explicar por qué a veces lo más suave es lo que más se queda.
No hablo de echar de menos a alguien que está lejos: hablo de seguir queriendo a alguien que ya no puede devolverme la llamada. Aquí, eterno no es una forma de hablar.
No hablo de villancicos ni de nieve: hablo de una mirada. Toda la Navidad de esta canción cabe en un abrazo que no quiere soltarse todavía.
Diez piezas que no te llevan de un sitio a otro, sino de dentro a más adentro. Es el primer disco entero que me atreví a pensar como un solo recorrido, no como canciones sueltas.
Una pieza instrumental para quedarse flotando despierto un rato. No pide que le sigas la pista, solo que te dejes llevar.
Mi primer lanzamiento, y es instrumental a propósito. No quería contar nada todavía, solo dejar un rato de calma para quien lo necesite.